RELIGIÓN

Las curiosidades menos conocidas del Papa Francisco: tango, fútbol y una vida sin lujos

Detrás de su imagen austera y cercana, se esconden pasiones inesperadas, decisiones poco convencionales y hábitos que sorprendieron al mundo desde el primer día de su papado. Los detalles, en la nota.

Redacción BAE

Detrás de la figura austera y cercana del Papa Francisco, se esconden numerosas curiosidades que revelan sus pasiones y decisiones poco convencionales. Jorge Bergoglio, el primer pontífice latinoamericano, marcó hitos en la historia de la Iglesia católica desde su elección en marzo de 2013. Su autoridad supuso un cambio significativo, siendo el primer no europeo en convertirse en obispo de Roma desde el año 741, y también el primer papa jesuita.

 

Una de las primeras decisiones de Bergoglio al asumir su mandato fue desmarcarse de la ostentación vaticana. Optó por recibir a sus cardenales de pie en lugar de sentarse en el trono tradicional. Rechazó la limusina papal y prefirió viajar en autobús junto a otros cardenales. Este gesto de humildad ha sido una constante en su papado, donde la sencillez predicada por San Ignacio de Loyola cobra vida.

Entre sus aficiones más personales, el papa Francisco es un fanático del fútbol y un apasionado bailarín de tango, un rasgo que revela un lado más humano del líder religioso. Su lealtad al club San Lorenzo, un equipo emblemático de Buenos Aires, fue tan profunda que, según testimonios de amigos, conservó cartas de su infancia describiendo la formación del equipo de 1946. Este amor por el deporte no solo refleja su cultura argentina, sino que también indica la conexión emocional que siempre mantuvo con su tierra natal.

La juventud de Bergoglio estuvo marcada por un incidente que casi le cuesta la vida: a los 21 años sufrió una grave infección respiratoria que lo llevó a perder parte de su pulmón derecho, dejándolo vulnerable a infecciones a lo largo de su vida. A pesar de esta dificultad, su vocación religiosa lo impulsó a seguir adelante, y llegó a ser ordenado sacerdote en 1969.

La historia de su vida religiosa no estuvo exenta de controversias. Durante la dictadura militar en Argentina, fue acusado de no proteger a dos sacerdotes secuestrados. Aunque Bergoglio siempre ha negado estas acusaciones, insistiendo en que trabajó a favor de su liberación, su figura ha estado marcada por cuestionamientos sobre su postura en un contexto tan turbulento. Años más tarde, fue exonerado, y algunos testigos relatan sus esfuerzos por ayudar a los perseguidos por el régimen.

Como cardenal, su reputación de hombre de gustos sencillos se consolidó. Bergoglio optaba por viajar en transporte público e insistía en vivir en un modesto departamento del arzobispado sin servicio doméstico. A lo largo de su papado, esta preferencia por una vida sin lujos se hizo evidente, negándose a residir en el Palacio Apostólico y eligiendo en su lugar la residencia de Santa Marta, donde vivía de manera austera y compartía almuerzos con el personal.

La lucha del papa Francisco contra los abusos sexuales dentro de la Iglesia ha sido destacada, impulsando cambios significativos en el código canónico y tomando medidas drásticas en casos de encubrimiento. Su insistencia en que el abuso de poder debe ser confrontado, llevó a la reforma de instituciones como el Opus Dei, y ha generado un impacto en el ámbito eclesiástico que todavía se evalúa.

Las acciones del papa Francisco, cargadas de simbolismo, como almorzar con el personal en un comedor común y servirse a sí mismo, fueron parte de su filosofía de liderar a través del ejemplo. A lo largo de su pontificado, se mantuvo firme en su deseo de reflejar en la práctica los valores que predica, convirtiéndose no solo en un líder religioso, sino en un referente de sensibilidad y compromiso social. Su vida y legado, fuertemente arraigados en sus raíces argentinas, seguirán siendo motivo de análisis y admiración tanto en el país como en el mundo entero.

 

 

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