VIAJAR

Escapada: descubrí una mágica localidad rodeada de sierras

Desconecta de la rutina en un pueblito de ensueño en Córdoba. Los detalles, en la nota.

IA Veintitrés

Las escapadas breves ganaron popularidad entre los argentinos por su bajo costo y la oportunidad de experimentar destinos que combinan turismo y naturaleza. Si buscas un lugar para disfrutar al aire libre, te presentamos La Higuera, un encantador pueblito de solo 400 habitantes, que ofrece paisajes admirables y la tranquilidad que necesitas.

Este pequeño rincón, rodeado de sierras y bañado por las aguas del río Pichanas, promete una experiencia única. Con unos 180 kilómetros de distancia desde la capital regional de Córdoba, su acceso resulta sencillo gracias a la Ruta Provincial 15. Unas tres horas de viaje por un camino que ofrece vistas naturales deslumbrantes.

La Higuera: un escondite entre sierras

La Higuera queda enclavada entre Villa de Soto y San Carlos Minas, en un área que fue habitada por los pueblos originarios Comechingones. Este pueblo se reconoce como uno de los primeros en Córdoba con verdadera historia prehispánica, manteniendo vivas sus raíces a lo largo de los siglos. Sus venerables árboles ofrecen un entorno mágico, propicio para disfrutar de momentos inolvidables en la naturaleza.

Uno de los mayores atractivos de este destino es el río Pichanas, conocido por sus aguas diáfanas. En esta región, podrás explorar diversas “playitas” y, en determinados tramos, el río se encajona entre rocas creando piscinas naturales y pequeñas cascadas perfectas para relajarse durante los días cálidos.

Una rica cultura e historia local

La Iglesia Nuestra Señora del Rosario, con su distintivo color rosado, se erige como el centro del pueblo. Fue construida sobre los restos de una iglesia anterior y atrae a visitantes por su belleza arquitectónica. Muy cerca, el Museo Popular de Historia Regional Macat Henen aporta contexto al patrimonio local, ofreciendo una mirada a la vida de sus ancestros y la rica historia de la zona.

Cada agosto, los pobladores llevan a cabo un rito ancestral en agradecimiento a la Pachamama, una celebración que exalta su identidad cultural y es símbolo de alegría y orgullo. Además, el pueblo se convierte en punto de partida del camino religioso hacia la Estancia Jesuítica La Candelaria, un sitio que aún conserva la belleza natural del entorno tal como la conocían los aborígenes.

     

 

 

Disclaimer: Este contenido fue generado íntegramente con inteligencia artificial y posteriormente revisado, editado y validado por un periodista humano profesional para garantizar la calidad, precisión y claridad de la información. La combinación de tecnología avanzada y supervisión periodística asegura un material informativo y confiable.

 

Esta nota habla de: