"Una ciudad en estado de violencia pauta la vida de los personajes"
Fernando Fagnani es editor hace más de 20 años, pero esta vez se puso del otro lado de mostrador y escribió su primera novela, que se mueve entre el policial y la ficción política.Su cercanía a los libros es desde chico.
Su tío era librero, iba todas las semanas a verlo y llevarse libros. Hasta que un día empezó a trabajar con él. Y ahí aprovechaba los ratos libres o el almuerzo para seguir leyendo, como si tuviera una biblioteca pública para él solo.
Más tarde comenzó el camino en la edición de libros. El autor empezó trabajando en el grupo editorial Norma en 1995 y en distintos diarios como Clarín, y El País de Uruguay, como periodista cultural. Desde 2004 se desempeña como gerente general de Edhasa Argentina.
Y ahora también suma la ficción, pero esta vez la propia, y la sitúa en una ciudad latinoamericana imaginaria muy convulsionada. Durante un viaje de trabajo Benítez, el protagonista de esta novela, deberá enfrentar una serie de hechos que cambiarán el curso de su vida. El viaje encierra un propósito secreto: encontrar a alguien que, por buenas razones y desde hace años, lo evita. Estalla una revuelta popular. Ese lugar hasta entonces aparentemente pacífico se torna de pronto muy peligroso.
Benítez hace un llamado a Buenos Aires y logra que lo rescaten. Refugiado en la embajada, contempla la ciudad en llamas mientras comprende que sus chances de escapar se vuelven cada vez más remotas. Hasta que una mujer, le proporciona la llave que podrá liberarlo de su encierro y, tal vez le permita encontrar a esa persona que busca. Residencia permanente sigue el derrotero azaroso de un hombre que decide cerrar cuentas con el pasado justo en el peor momento para hacerlo. En una atmósfera exótica y reconocible, cargada de violencia. Y esta también la observación de la conducta humana ante la irrupción de lo inesperado.
-¿Cómo surgió la historia?
-La historia surgió con una imagen: un hombre en un hotel, en una ciudad que no es la suya y donde acaba de estallar una rebelión. Empecé a escribir con eso. Tenía el apellido del personaje, Benítez y su fisonomía, nada más. La trama se fue creando en la escritura.
-Sos ensayista, editor ¿cuál fue el motivo para dar el paso a la ficción?
-No podría decir que hubo un motivo; hubo un deseo y lo seguí. Me pareció que la historia merecía el compromiso de la escritura. En el momento en que tuve claro que uno de los temas centrales de la novela era la violencia, todo fue más sencillo. Porque sobre eso me interesaba escribir.
-¿Cómo definis Benítez el protagonista de tu novela?
-Es un personaje con poca interioridad, casi negado para los sentimientos. Un profesional de la vida, porque la vida se le justifica por su profesión. Vive para eso, con la meticulosidad y la obsesión que eso implica. Porque su profesión está ligada a la muerte. Como todos tiene un punto débil; en su caso es el amor, algo que desconocía podía sentir; casi podría decirse sufrir. Es algo que no sabe leer y lo precipita. Y eso lo pierde.
-El viaja para cumplir un encargo pero la situación social cambia los planes, y al mismo tiempo hay una historia de amor. ¿Qué es lo que mas te importaba a vos?
-Lo que más me importaba era la violencia, una ciudad en estado de violencia y el modo en que eso pauta la vida de los personajes. Eso obliga a Benítez a buscar nuevos aliados, y establece un nuevo orden; aunque ese orden sea en el fondo un caos. Él es un superviviente, y encuentra amparo en los supervivientes por excelencia: los gitanos.
-¿Benítez esta inspirado en alguien?
-No, no está inspirado en nadie. Por como viste, por su físico, el carácter, la frialdad, siempre lo imaginé como un parapolicial de los setenta; entre burocrático y siniestro, tan gris como efectivo. No porque haya sido eso, pero es un molde posible.
-¿En el caos se pude encontrar protección?
-Por supuesto que sí. Para gente acostumbrada a la violencia o a vivir en los márgenes, el caos puede ser una ventaja. Entienden esa lógica de manera casi natural, y están más aptos para interpretar las señales de peligro. O las falsas señales de calma. No conocen el miedo, o por lo menos el miedo no los guía. Aparte saben que en ese momento cabe ser solidarios, aunque más no sea por razones utilitarias. Primero hay que sobrevivir, como sea, luego se puede volver a los valores anteriores al estallido.
-¿Por qué el título?
-No fue ni pensado ni buscado, salió de improviso, como a veces sale una frase. Salió y quedó. En ese momento no tenía muy claro el sentido; tampoco me preocupaba, porque el título me gustaba. Hoy quiero creer que es por la muerte, la única residencia permanente.
-¿Qué te gustaría que el lector encuentre?
-Una historia que le genere inquietud.
-Como editor ¿en qué género pondrías a tu novela?
-No estoy seguro de que pertenezca a un género; en el sentido que no tiene una filiación estricta, y menos aún voluntaria. No pensaba en ningún género en particular mientras la escribía, no trabajé con el parámetro de un género determinado. A la luz del resultado, creo que tiene algo de novela política y algo de novela policial, aunque la prosa no remita a esos géneros.
-¿Qué te permite a vos escribir?
-La lectura, sin la menor duda.
-¿La ficción es un camino de ida?
-Aparentemente, sí. Pero ya veremos. Me iré enterando.
